cosas que tu perro odia

15 Cosas que tu perro odia que hagas y quizás no lo sabias

Como en todas las relaciones, en la que hay entre perros y humanos acostumbra a haber malentendidos, si bien en ocasiones nos pasan inadvertidos. En verdad, para eludir inconvenientes con tu leal amigo, deberás proponerte una serie de cuestiones. Por servirnos de un ejemplo, cuáles son sus necesidades más básicas tanto físicas como mentales y qué cosas acostumbran a incordiarles. De esta forma vas a poder prosperar la relación con tu cánido, gozando los dos de una vida con mejor calidad.

Los perros procuran ser nuestros mejores amigos, más en ocasiones se los hacemos realmente difícil. Acá existen algunas razones por las que tu perro podría cuestionarse si desea proseguir siendo tu mejor amigo o si desea separarse por siempre de ti.

1. Ruidos y olores fuertes

Ruidos y los olores fuertes

La secadora de pelo, la aspiradora, los turismos, los fuegos artificiales, los estornudos o una tos estridente, algo que se nos cae y hace mucho ruido, cualquier estruendo fuerte molesta y amedrenta a los perros. Es algo normal, pues tienen un oído inusual y, además de esto, también tienen una percepción de las vibraciones considerablemente más sensible que la nuestra. Hay perros que se han criado desde cachorros percibiendo ruidos fuertes y se han habituado a ello, con lo que no se atemorizan, mas es verdad que la mayor parte sí lo hacen y lo detestan.

El tema de los olores fuertes también es algo frágil para los canes. Igual que su oído, su olfato es miles y miles de veces más potente que el de los humanos. Por esto, cualquier fragancia que le parezca fuerte a tu can le semeja verdaderamente molesto. Es cierto que si se trata de fragancia a comida no les molesta tanto, enseguida se van a poner a solicitarnos que compartamos con ellos eso que huele tan exquisito. Más imagínate los olores de productos químicos, de higiene personal y de limpieza del hogar. Son olores realmente fuertes que irritan las fosas nasales de nuestros pilosos, con lo que sencillamente nos lo hacen saber con un estornudo y se marchan a otro sitio.

2. Charlar sin emplear nuestro lenguaje anatómico

Charlar sin emplear nuestro lenguaje

En muchas ocasiones le charlamos a nuestro can y eso está bien. Más si lo hacemos en exceso o si al unísono que charlamos no usamos ademanes y palabras cortas que el perro pueda llegar a aprender y relacionar con algo, no vamos a estar haciendo otra cosa más que estresar a nuestro amigo. No va a estar entendiendo lo que afirmamos y al final se va a poner inquieto. Prefieren que te comuniques con ellos con tu lenguaje anatómico y si utilizas palabras o sonidos, mejor que sean pocos y que los hayan podido aprender a lo largo de su adiestramiento y aprendizaje desde cachorros.

Es verdad que los perros comprenden las emociones básicas de los humanos, más lo hacen a través del lenguaje anatómico y el tono que usamos. Debemos intentar aprender a charlar con nuestro can y a comunicarnos con él con nuestro cuerpo. Haz una prueba: pásate un día entero sin decirle una sola palabra, solo gesticula, sin exagerar, y también procura comunicarte con lenguaje anatómico. Si bien puedes emplear algún sonido, como un silbido, procura no decir ni una palabra; vas a ver que se comunicarán a la perfección y que tú leal amigo va a estar más relajado.

3. Que los regañemos sin que comprendan la razón

Que los regañemos sin que comprendan la razón

Es posible que cuando estamos de mal humor o nos enojamos con nuestro can pues ha hecho algo que no nos agrada, le transmitamos nuestro enfado y negatividad como haríamos con una persona. Debemos aprender a eludir fallos comunes al reñir a un can. Uno de ellos es hacerlo sin que pueda comprender por qué razón y otro fallo es ser violentos. Hay formas considerablemente más eficaces que van a hacer que se comprendan mejor y proseguir gozando el uno del otro.

4. Falta de estructura y reglas claras

Falta de estructura y reglas claras

A los canes les agrada tener una rutina, si bien la cambiemos a fin de que no se haga muy hastiada, y les complace una estructura, puesto que se sienten más seguros y sosegados. Un can sin un mínimo de entrenamiento básico, terminará siendo poco feliz, pues va a tener inseguridades y malentendidos tanto con la familia como con otros perros o animales. De ahí que otra cosa que no les agrada es la carencia de estructura en su familia. Esta, aparte del aprendizaje, debe cubrir múltiples aspectos, desde quién lidera el conjunto hasta los paseos y el alimento, entre otras muchas cosas. Para esto va a ser mejor que primero nos instruyamos mismos sobre el entrenamiento conveniente para nuestro cánido.

5. Mirarlos fijamente a los ojos

Mirarlos fijamente a los ojos

A los perros no les agrada nada que los miremos fijamente a los ojos. Si alguna vez lo has hecho, habrás apreciado que rehúyen la mirada cuando lo hacemos, más quizá te hayas encontrado con uno que te soporta más la mirada e inclusive puede haberte gruñido. El contacto visual prolongado equivale a desafiarse, con lo que si uno separa la vista pasa a ser el sumiso y, en cambio, si la soporta y el otro la retira, va a ser el dominante. Es peligroso hacer esto a perros que no conocemos, pueden ponerse beligerantes. Una cosa es que se crucen las miradas y otra cosa es desafiar. Con lo que intenta no buscar la mirada fija a un cánido, en tanto que puede llegar a incomodarles mucho.

6. Cogerlos de la cara y darles palmaditas en la cabeza

Cogerlos de la cara y darles palmaditas

Otra cosa que hacemos muy de forma frecuente es cogerles de la cara para apapacharlos y darles palmaditas en la cabeza; eso es un fallo, puesto que no lo llevan realmente bien. Que los agarremos de la cara hace que se queden bloqueados, se sienten atrapados, puesto que es una cosa que entre ellos no hacen. Las palmaditas o golpecitos en la cabeza les incordian e inclusive pueden hacerles algo de daño. A una mano por encima de ellos la comprenden como dominante; si además de esto les da golpes en la cabeza, los intranquiliza mucho. Para nosotros se trata de modales muy normales, más para ellos tienen significados diferentes, de ahí que vamos a deber procurar no hacerlo. Si deseas aproximarte a saludar a un can, es mejor que lo hagas un tanto de lado, sin mirarle fijamente y propagando un tanto la mano, permitiéndole que te olfatee y conozca; en el momento en que te admita vas a poder acariciarle.

7. Besos y abrazos en exceso

Besos y abrazos en exceso

Quizá amas poner tus brazos en torno a tu amigo canino, más la mayor parte de los perros detestan los abrazos. Los cánidos no tienen brazos y no abrazan. En vez de camaradería, si un cánido pone una pata en la parte posterior de otro cánido, es considerado como un acto de dominación. Con independencia de tus pretensiones con los abrazos, un cánido está cableado para poder ver el acto de abrazar tal y como si quisieses ejercer dominio sobre él. Muchos perros aceptan con gracia, no obstante, ciertos se sienten conminados, miedosos o de plano odian la sensación; además de esto, exactamente el mismo cánido que disfruta de abrazos de una persona en concreto podría reaccionar absolutamente diferente con otro miembro de la familia que trata de hacer lo mismo.

Si te preguntas si tu can detesta tus abrazos, solo presta atención a su lenguaje anatómico cuando lo abraces. ¿luce tenso?, ¿inclina la cabeza lejos de ti?, ¿evita siquiera un rastro de contacto con los ojos?, ¿lame sus labios?, ¿sostiene la boca cerrada?, ¿tira sus orejas contra la cabeza? Todos estos son signos de que un can está incómodo; sí, aun el can que se lame los labios mientras que alguien se acorruca en él, no está probando que esté impresionado de alegría, sino es un comportamiento sumiso, aun inquieto. Conque la próxima vez que desees ir por el abrazo, presta mucha atención a si el cánido se siente cómodo con esto. Tras todo, pones tu cara al lado de un conjunto de dientes afilados.

8. Salir a pasear sin dejarlo explorar

Salir a pasear sin dejarlo explorar y oler

Indudablemente es esencial tener un can que sabe pasear obedientemente con una correa. Más también es esencial dejarle que tenga tiempo para explorar su ambiente mientras que pasea. Los perros prácticamente ven con sus narices y ponen tanta relevancia en su sentido del olfato como los humanos le damos a nuestro sentido de la visión para interpretar el planeta que nos rodea, odian no poder gozar de su planeta cuando menos a lo largo de unos minutos al día y que los humanos se centren en llevarlos de camino con el único fin de que hagan ejercicio o vayan al baño. Efectuamos exactamente la misma vieja senda, de manera frecuente sin pluralidad o sensación de placer, y demasiado de prisa para llegar a casa nuevamente.

Alegra la vida de tu perro y dedícale uno de sus paseos diarios para tener un “paseo de olor” – ir lento y dejar que tu can recorra el planeta con su nariz -. Hay que ir a algún sitio totalmente nuevo, explorar un distrito o camino diferente, dejar que tu cánido olfatee un sitio hasta el momento en que haya logrado su esencia, si bien sea por unos minutos antes de proseguir adelante.

9. Vestirlos innecesariamente

Vestirlos innecesariamente

Evidentemente, si hace mucho frío o precisamos cubrir alguna una parte del cuerpo de nuestro perro por alguna herida o inconveniente, vestirle con un suéter o con ropa singular para ellos, aun con botas singulares, está bien y en estos casos es conveniente. Lo que no aguantan, por lo menos la mayor parte de ellos, es que les vistamos por el hecho de que sí, con elementos meramente ornamentales y para nada funcionales. No se sienten cómodos si no pueden caminar bien o si llevan algo que no se puedan eliminar cuando deseen. Algunos aprenden a permitirlo, más muchos no comprenden por qué razón alguien se les acerca mucho, los miran fijamente o aún se ríen de ellos; si para nosotros sea de forma cariñosa, no lo comprenden, solo perciben que llaman mucho la atención y se ponen inquietos. Aun sienten que otros perros no se atreven a acercarse a ellos, cosa bastante normal, más que les causa rechazo y, con el tiempo, malestar sensible.

10. Bañarlos de forma frecuente

Bañarlos de forma frecuente

Para nosotros es normal bañarnos cada día; para los canes no. Ellos se sostienen limpios a su forma, precisan su fragancia anatómico para comunicarse con el resto. Con lo que si los duchamos muy seguido no les hacemos ningún favor. Una cosa es que si se ha manchado mucho lo limpiemos; otra muy diferente es que los estemos bañado cada dos por tres con champús con olores que nos chiflan y además de esto los perfumamos. Esto a ellos no les va. Les agrada olisquear a ellos mismos y los olores fuertes de los productos que utilizamos les pueden incordiar mucho.

Es bueno que bañemos a nuestro cánido en casa o en la peluquería canina de vez en cuando, más no podemos hacerlo muy con frecuencia pues, aparte de que precisan su fragancia para comunicarse, vamos a estar dañando las capas de protección natural de su piel y podemos terminar provocándoles algún problema médico. Podemos bañarlos sí, más sin sobrepasarnos.

11. Estar solos mucho tiempo

Estar solos mucho tiempo

¿Sabes de qué manera se siente estar obligado a pasar tiempo con alguien que es absolutamente hastiado? Piensa. De esta manera se siente tu can cuando estás ocupado siendo un adulto hastiado. Los perros detestan estar con alguien de esta manera, ¡y es bastante difícil no serlo! Llegamos a casa del trabajo y deseamos despejarnos, hacer ciertas labores, la cena y tirarnos en el sillón a relajarnos. Y eso es lo más molesto que les podemos hacer a nuestros perros, que han estado aguardándonos todo el día a fin de que juguemos con ellos.

Si tu can es conflictivo –comiendo zapatos o masticando las patas de las mesas– lo que hace es probarte lo hastiado que está. Sin embargo, hay una forma simple y veloz para solventar esto: juegos de adiestramiento. Enseñarle un nuevo truco, revisar los viejos, jugar a “encontrar” su juguete preferido o salir y emplear la travesía como una ocasión para ganar agilidad urbana, son formas de alentar la mente y el cuerpo de tu can.

12. Obligarlo a que interaccione con perros o personas que no le complacen

Obligarlo a que interaccione con perros

Como muchas otras especies sociales, los perros tienen sus amigos preferidos y sus contrincantes. Es simple ver con qué otros perros –y personas, para el caso– el nuestro desea pasar el rato y aquellos con los que prefiere no asociarse. Es común que los dueños exageradamente entusiastas empujen a su perro (en ocasiones literalmente) a situaciones sociales en los parques con otros perros cuando su mascota preferiría ir a casa; o dejan a extraños dar palmadas a su cánido, aun cuando está mostrando signos claros de apreciar que lo dejen solo.

Es esencial tomar en consideración que hay una diferencia entre el estímulo positivo con perros tímidos, miedosos o reactivos. Tomar pequeños pasos para animarlos a salir de su zona de confort y darles recompensas por cualquier cantidad de comportamiento social sosegado y feliz, es esencial para asistirlos a vivir una vida equilibrada. Más que conocer la diferencia entre recompensas basadas en interactúes sociales y obligar a una interacción, es esencial para la seguridad y la cordura de tu can. Cuando son empujados demasiado lejos en situaciones sociales, son más propensos a arremeter con una mordedura o una riña. Así que hazle un favor a tu perro: lee su lenguaje anatómico que señala cuando no desea estar cerca de otras personas, y no lo fuerces.

13. Comer lo mismo todos los días

Comer lo mismo todos los días

Bueno, esto lo odian los humanos y también los perros. Comer día tras día exactamente el mismo tipo de croquetas y no cambiar nunca de sabor ni de textura es un disgusto absoluto, que desmotiva a cualquiera. De ahí que, algunos perros pierden el interés cuando se les llama a comer o solo prueban un poco y vuelven a lo que andaban haciendo. Afortunadamente, en las redes existen recetas de simple preparación que puedes intercalar con sus croquetas preferidas y de vez en cuando probar una nueva marca, presentación y sabor.

14. Que les soplen en la cara

Que les soplen en la cara

Sí, esta es una enorme contradicción. A los perros no les agrada que les soplemos en la cara y, no obstante, les chifla sacar la cabeza por la ventana del turismo cuando vamos a toda velocidad, mientras que les da el viento. ¿Te has dado cuenta de esto? Lógicamente, absolutamente nadie ha podido entrevistar a un cánido para hacerle esta pregunta, más la opinión general es que a los perros les agrada sacar la cabeza por la ventana por el hecho de que son curiosos. Muchos perros no tienen la suficiente altura para conseguir una vista panorámica del planeta exterior desde el asiento delantero, y muchos son demasiado pequeños para mirar hacia adelante o hacia atrás desde el asiento trasero. Asomar la cabeza por la ventana es buena forma de ver los aledaños y gozar al tiempo de una linda brisa fresca.

Sin embargo, soplarle a un can en las orejas, aunque se haga de forma cuidadosa, puede herirlo, no porque la piel sea muy suave o los nervios altamente sensibles, sino más bien por el estruendos del soplido. Una de las maneras en que el veterinario prueba si un cánido está sueco es soplándole en las orejas con un embudo; si el can no se enfurece, esto es indicación de sordera. Entonces, aunque nos puede parecer entretenido soplarle en las orejas a un perro, hay que meditar que percibe lo mismo que un humano cuando oye arañar un pizarrón. La frecuencia del sonido los vuelve locos.

15. Burlarte

Burlarte

Esto habría de ser obvio: ni a ellos ni a nosotros nos agrada que se burlen de uno. Si bien bastantes personas consideran que es jocoso, no le ladres a un can mientras que pasas cerca de él en la calle; no saludes o charles a uno que ladra mientras que estés tras una ventana o puerta; no tires de su cola. La lista puede continuar y proseguir, mas no hagas algo que va a poner colérico a un cánido solo por el hecho de que consideras que es jocoso. No lo es para él y puede dar sitio a problemas arduos de conducta como que luzcas ciertas nuevas marcas con forma de dientes de cánido.

Como te puedes dar cuenta, tener un can como mascota acarrea una mayor responsabilidad y compromiso de lo que bastantes personas piensan. De ahí que si tienes cánido o deseas tenerlo, toma en consideración sus necesidades y dale mucho cariño.

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